miércoles, 16 de noviembre de 2016

El fagot. Ese gran desconocido

“Tocar el fagot mola” … así comenzaba un famoso anuncio de la televisión de hace unos años, una campaña publicitaria que a todos los que tocamos ese fantástico instrumento nos facilitó el hecho de divulgarlo, y sobre todo el hecho que contestar esa temida pregunta que siempre se realiza cuando comentas que eres músico: “y ... ¿qué instrumento tocas?”. Al lanzar la respuesta al aire (la cuál he de reconocer haber ido perfeccionado a lo largo de los años) y observar en la gran mayoría de los casos esa cara de perplejidad resultante te encuentras con varios tipos de reacciones: en primer lugar, el que conoce el instrumento; en segundo el que no lo conoce; y por último y para mí el más divertido y entrañable, el que según su reacción todo indica que no lo conoce, pero quiere aparentar que si...
Mención especial merecen (y supongo que todos los “fagoteros” se verán identificados en esta situación,) los que te hacen el chistecito haciendo referencia a una conocida marca de cocinas y electrodomésticos

Cómo explicar en pocas palabras lo que es un fagot... Para algunos es un instrumento que parece una pipa gigante, para otros un instrumento similar a una chimenea del que sale un tubito de metal en forma de “s” ... Pero ¿cómo definirlo?

Cuadro de Degas “L'orchestre de l'Opéra”.
Fagotista Desiré Dihau 
Podríamos definirlo como un instrumento de viento madera de tubo cónico que se sirve de una lengüeta doble para producir el sonido y amplificarlo a través de él, es el bajo natural de los instrumentos de viento madera, pero no nos podemos limitar simplemente a esa función, el fagot ofrece una amplia gama de recursos, versatilidad, un registro muy extenso y un timbre que “empasta” perfectamente con los demás instrumentos. Es un vehículo perfecto para disfrutar de la música y expresarse a través de él.

Muchos desconocen que el fagot ha estado presente desde hace siglos en nuestra cultura. Desde el s. XVI su más directo antecesor, el dulcián, o bajón como se denominaba en España, ha tenido una doble función civil y religiosa siendo miembro de grupos de ministriles (1). Pero es a partir del s. XVII cuando podemos hablar de lo que conocemos hoy en día como fagot.

El fagot es requerido en todo tipo de repertorio: sinfónico, ballet, teatro, ópera, bandas de música, grupos de música de cámara… Podemos escucharlo en bandas sonoras de películas, en televisión, música popular, jazz y sobretodo en música de dibujos animados, donde adquiere ese tono juguetón y jocoso tan característico. Incluso aquí en Aragón ha tenido un papel importante en las rondallas de jota de comienzos del s. XIX (2). En el Bajo Aragón, más concretamente en Alcañiz el fagot ha sido empleado en Semana Santa en la procesión del Santo Entierro : “… por algunos momentos cesa el espantoso ruido al toque de los clarines para oír la capilla y el melancólico Fagot, cuya música es harmoniosa, tristona y bien traída...” (3)

Imagen Sagrada Familia.
Etsuro Sotoo, escultor
Muchos compositores han dedicado obras al fagot, Vivaldi compuso nada más y nada menos que 38 conciertos con el fagot como protagonista. El mismo Mozart (a sus dieciocho años) dedicó su primer concierto solista de viento al nuevo fagot clásico que había experimentado alguna evolución del fagot usado durante el barroco.

En el ámbito orquestal muchos compositores han aprovechado la versatilidad que le otorga el amplio registro que posee, como Prokófiev en su cuento musical “Pedro y el Lobo” en el que el fagot interpreta el papel del abuelo en su registro grave, la voz de la responsabilidad. 

En la obra “Aprendiz de Brujo “de P. Dukas, que más tarde llevaría Walt Disney a la película musical “Fantasía” (que cumple este año su 75 aniversario), Mickey invoca a la magia y es el fagot el encargado de presentar el motivo de la escoba encantada.

En Sherezade de Rimski- Kórsakov, su famosa obra inspirada en el cuento de las mil y una noches, pone voz al príncipe Kalender, tímido, serio, aunque algo burlón.

En la sexta sinfonía de Tchaikovsky también llamada sinfonía “Patética” el fagot presenta el tema en su registro grave, con una voz sombría, casi lúgubre.

En el ballet “La Consagración de la Primavera”, Stravinsky concede el honor al fagot de presentar un ritual primitivo con su registro agudo, el amanecer de la primavera.

Si bien es cierto que el fagot tiene diversas implicaciones, como el caro costo del instrumento, el tamaño para comenzar a una determinada edad, la pesadilla de las cañas... en el otro lado de la balanza nos encontramos con el apasionante desafío que se presenta ante nosotros a la hora de dominarlo y la posibilidad de disfrutar de la música con el fagot como vehículo.

Un momento clave en el aprendizaje de los más pequeños se produce a la hora de decidirse por un instrumento, factores como la edad, el carácter, el entorno familiar son esenciales. Deben conocer instrumentos “diferentes” como el fagot para así, debidamente aconsejados, tengan la oportunidad de elegir el que más acorde va con su persona o sus preferencias.

Labor fundamental de los que tocamos este maravilloso instrumento es darlo a conocer, sacarlo de la marginalidad: que se escuche, se reconozca…… saber qué es y como suena.

Es por todo esto que en mi aula hemos hecho nuestro el lema “Tocar el fagot mola… ¡Te hace diferente!”.


Escrito por: Jorge Ariza Moreno

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(1) Grupo de músicos que normalmente tocaban instrumentos de viento de la época.
(2) En 1828, en la narración de una conmemoración en Zaragoza en honor de Fernando VII, se halla documentada la costumbre de los mozos de rondar a medianoche cantando y tocando jotas con guitarras, bandurrias, requintos, violas, violines y fagotes.
(3) Encontramos esta información en la obra “Mesa revuelta, Apuntes de Alcañiz” de Eduardo Jesús Taboada, publicada en 1898.






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